Chilenos llegan a la luna

Chilenos llegan a la luna. O al menos eso parece. Personas de todas las nacionalidades, orígenes sociales y lenguas se me han acercado en estas horas para felicitarme por una hazaña que no hice. Todos siguieron la noticia del rescate de los mineros con interés genuino, a través de internet, por la BBC, la radio pública, los canales abiertos, los de derecha y los de izquierda. Del mismo modo como se siguió la llegada del hombre a la luna, ciudadanos de todo el mundo y, claro, también los de Cambridge en Estados Unidos, se sentaron frente a sus computadores para ver cómo esa cápsula espacial sacaba a los mineros de las entrañas de un territorio seco y yermo, como la luna. Pero estos los técnicos no eran profesionales de la Nasa, sino funcionarios de Codelco, y los astronautas eran mineros que protagonizaron la más asombrosa e improbable de las hazañas. Espectadores, con los recuerdos frescos y trágicos del huracán Katrina, del terremoto en Haití, y del terremoto de febrero en Chile, se maravillaron por el profesionalismo de los rescatistas, por las virtudes técnicas de las maquinarias, y por la fortaleza de esos hombres que nunca se rindieron a su suerte. Por supuesto, también sonrieron con la historia de la amante y la esposa, del minero que tuvo una guagua, del boliviano que no fue discriminado. Y yo recuerdo el poema de Redolés, Bello Barrio.

("Aquí nadie discrimina a los obreros porque todos somos obreros
").

A los chilenos, acostumbrados a los reality de personajes banales e individualistas, se nos hinchó el pecho al ver que en esta transmisión de alcance global los protagonistas eran los mineros solidarios, porfiados, alegres, sencillos, hombres que desde el fondo de la tierra nos recordaron valores que parecían enterrados por las tarjetas de crédito y Morandé con Compañía.

Los 33 de la San José se ganaron su lugar en el espacio público y su derecho a ser tomados en serio. Ojalá los micrófonos no les hagan el quite cuando pidan cuentas a la empresa que casi los mata, cuando pidan condiciones de seguridad y sueldos decentes para los tantos otros que arriesgn el pellejo como ellos. Ojalá que no los hagan cantar en el Buenos Días a Todos, ni los hagan bailar la macarena.

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Comentarios

Increíble como se vio esto desde afuera de nuestras fronteras... lindo artículo que demostró que muchas cosas acá en Chile las vemos sesgadas... un gran saludo a una gran periodista...

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Después de todo el despliegue realizado para el rescate de 33 hombres enterrados en la mina San José, no puedo dejar de decir que me alegro mucho por la vida de los mineros y por sus familias pero me pregunto: ¿esto volverá a ocurrir? ¿Son solo ellos los atrapados?

Me gustaría saber quien rescatará a los miles de chilenos que están enterrados en su miseria, en la injusticia, en la explotación, a los ancianos enterrados en sus miserables casas o por ahí en un asilo oscuro y siniestro. Cuántos niños y jóvenes hoy se encuentran perdidos en la oscuridad, atrapados en el derrumbe más injusto que se puede pensar, el derrumbe de la esperanza y del deseo de seguir viviendo, atrapados en la droga y la desolación.

  Es paradójico, pero pareciera que por cada minero que sale en esa cesárea de la ingeniería este sistema se liberara de su responsabilidad y nosotros aplaudimos encandilados por las luces y los colores del show de la televisión y no hacemos nad ...a.
No entiendo el por qué los millones de chilenos que han seguido paso a paso el mediático rescate no se dan cuenta que hay mucho que reflexionar de este terrible accidente.

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Ojalá que la nebuloza y la fantasía de los tiempos actuales se alejen y permitan ajercer un encuentro digno con la realidad, por sobre la superficialidad e hipocrecía tan común por hoy....

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