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Mini biografía

Soy periodista titulada de la Universidad Catolica en Chile hace 23 años. Acabo de regresar a Chile, tras titularme como Master en Administración Pública en la Harvard Kennedy School. En 2009 fue becaria de la Fundacion Nieman para periodistas. He trabajado en radio, agencias de noticias, diarios, revistas, y medios digitales. Soy autora de tres libros: Crimen con Castigo, sobre el asesinato de Orlando Letelier; El libro Negro de la Justicia Chilena, cuya censura me obligó a vivir más de dos años como asilada política en Estados Unidos; e  Injusticia duradera, sobre el estado de la libertad de expresión en Chile. He recibido varios premios internacionales, entre ellos, el Premio Ortega y Gasset, Hellman/Hammett y Vasyl Stus. He dictado charlas en eventos profesionales y en universidades en Europa, Estados Unidos y Chile. He sido profesora en las Universidades de Chile y Diego Portales, entre otras universidades chilenas y he sido instructora de profesionales latinoamericanos. Además, fui directora de la revista Plan B.

alejandra matus

Reveladora entrevista a Cristián Cuevas

Estimados: lo prometido es deuda. En el Diario Mural les dejo la entrevista a Cristián Cuevas que hice para la revista Paula en febrero, justo antes de dar a luz. Parece que estaba inspirada. El resultado, gracias al potente entrevistado, es un artículo muy revelador. A quienes no lo leyeron en la revista, se los recomiendo. Y lo dejo también como registro público del origen de esta entrevista, pues algunos coleguillas la citan sin mencionar la fuente. Saludos a todos.

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Francisco Leon Heyder
13/07/2008 a las 10:15 PM
Francisco Leon Heyder dijo :

Hola.

   Bueno la verdad nunca he hablado directamente con usted, mas bien mi mama si ( Hija del Capitan Heyder ), bueno le escrito este topico o posteo ( no se muy bien ), para felicitarla, dejeme decirle que la encuentro una persona con unas ideas unicas y llamativas, aparte de una redacción extremadamente Ludica, la verdad me gusta demasiado ese estilo. Aparte que hace poco baje de internet ( debido a que no lo he pillado en tiendas, pero cuando lo pille lo comprare ) su libro " El libro Negro de la Justicia Chilena ", me gusto demasiado, deja a la vista muchas cosas que para gente comun y corriente como yo tal vez son temas que uno nunca se esperaria de instituciones segun el criterio que nos enseñan " Serias ".

 

  Ahora despidiendome mis mas sincermas felicitaciones. Antes de irme, me gustaria enviarle o mas bien citar en este mensaje un cuento que hize hace algun tiempo para un interescolar de la universidad Andres Bello ( que no gane xD ).

 Atte Francisco Leon Heyder

 

 " Atraccion Asesina " Hecho por Francisco León

 

Él estaba sentado frente al cuerpo sin vida de la mujer, no sabía qué hacer
jamás pensó que su primera experiencia, concluiría en una situación desagradable.
Era la primera vez que se armaba de valor, que dejaba a un lado su timidez y
salía con alguien que a pesar de muy atractiva, lo hacía sentir bien.
Por mucho tiempo había pensado eso, salir a un pub, beber alcohol
y conquistar a alguien sin importar su apariencia, buscaba una aventura.

Esa noche salió según lo planeado, alrededor de la una de la mañana
ya tenía en vista, desde la barra, a quien se le acercaría. Llevaban minutos
mirándose mutuamente, él pidió un último trago y se le acercó sin vacilar.
Intentaba no evadir su mirada, eso sería signo de debilidad y esta noche
pretendía ser todo un galán, un seductor, actuar de mujeriego aunque
jamás lo había sido, asumir un rol ficticio que sólo existía en su mente.

No le dijo nada, sólo tomó su mano y un intenso magnetismo se produjo,
ella no pudo decir que no, lo siguió hasta la pista de baile mientras sus
ojos permanecían fijando mirando los suyos. Disfrutaron por más de una hora, luego
él se le acercó, le susurró al oído, mientras con su cara acarició su cuello.
Ella había tomado unos tragos de más, pero no era el alcohol lo preocupante,
era esa extraña sensación que él le hacía sentir, un perfume cautivante.

Como hipnotizada por su presencia, por sus palabras, por sus roces,
ella acepto su invitación, dejaron el lugar para ir a un sitio más privado.
Él sabía perfectamente el efecto que estaba causando en ella, sabía como
elevar sus sensaciones y seducirla de manera que se entregara. Besos y
caricias, hasta tenerla rendida en su lecho, la tomó llevándola por un viaje
de placer incontenible, era imperceptible que él era sólo un principiante.

Por largos minutos ambos gozaban de esta lujuria, de esta pasión, de
esta aventura de una noche, sin embargo algo no esperado sucedería.
Ella comenzó a sobre exaltarse, sus gemidos eran cada vez más fuertes,
ambos entregados por completo, hasta que ella exhaló sin emitir sonidos.
Se quedó quieta, en silencio, él pensó que eso era natural, que la había
llevado a un límite de éxtasis extraordinario y se recostó a su lado.

Luego de un momento se dio cuenta que ella no se movía, no respiraba,
intentó reanimarla, pero nada la volvía de su estado de letargo. No sabía
qué hacer, la sacó de la habitación y la colocó en el auto, a distancia
parecía como si estuviera durmiendo y se la llevó lo más lejos posible.
Sentado frente a un acantilado, pensaba en lo que haría ahora, él no
había hecho nada malo, pero la mujer estaba muerta, sentada en su auto.

Ninguna explicación sería comprensible, nadie le creería, era culpable
por naturaleza y sintió mucho miedo. Desvistió a la mujer y con mucho
dolor se deshizo del cuerpo lanzándola por la quebrada. Esta primera vez
marcó un deseo extraño dentro de él, sabía que era sobrenatural ese
magnetismo que fluía a través de su ser. Las caricias de sus manos,
sus besos seductores, todo un ritual que las llevaba a un lecho de muerte.

Sin darse cuenta ya era un adicto a estas sensaciones y tres mujeres
habían muerto en sus brazos, aunque ninguna había sido descubierta aún.
Su apariencia diurna, tímida, sencilla y apacible, por las noches se
convertía en un impulso imparable de seducción y magnetismo. Él era
irresistible y mejoraba su técnica cada vez más, a veces las encantaba,
sin llevarlas consigo, pero prometiéndoles una nueva salida juntos.

Tan peligroso e impredecible se había tornado esta virtud, que a veces
seducía sólo por probarse a si mismo que tenía esa capacidad. Le daba
lo mismo estatura o hermosura, para él era sólo una mujer más, juguetes
de sus encantos. No le tenía respeto, ni temor a nadie, mientras más
difícil se hacían al principio, mayor era el desafío para sus encantos.
Era cosa de minutos para verlas salir del brazo con él, hipnotizadas.

Todo cambió el día que la primera mujer fue encontrada, ya habían sido
diez sus víctimas fatales y otras muchas las que fueron encantadas por él.
Sabiendo que no podía dejar que todas llegaran a ese éxtasis explosivo,
ya que tarde o temprano podría cometer un error, fue creando un patrón.
Ya no escogería mujeres al azar, ahora lo haría por su apariencia y dinero,
no sólo tomaría sus deseos, sino que además todo lo que ellas le dieran.

Con ese modo de operar, rápidamente había conseguido obtener de ellas
todo lo que quería. Cuidaba siempre de no excederse en sus impulsos,
no quería tener otra mujer muerta entre sus brazos, menos sabiendo que
la desaparición de cualquiera de ellas apuntaría directamente hacia él.
Pero esa sed de exteriorizar sus capacidades lo consumían vivo, estaba
condenado a reprimir todo su potencial, hasta que encontrara un escape.

Esa noche decidió no salir con ninguna de sus conocidas adineradas,
necesitaba volver a sus primeras experiencias aunque fueran fatales.
Fue a un bar cualquiera a las afueras de la ciudad, nada muy ostentoso,
sólo necesitaba que nadie lo conociera, se sentó a la barra y bebió algo.
En pocos minutos ya se había acercado a una mujer, conversaban y se
reían, ella ya estaba atrapada en sus encantos, en ese magnetismo.

Al pasar de los minutos la invitó a retirarse del lugar, esta vez no quería
llevarla a ningún lugar conocido y condujo su auto con rumbo a la costa.
Poco a poco él comenzaba a sentir esa satisfacción de controlar toda
la situación, de ser un magneto de amor y seducción, un gran amante.
Ella lo acariciaba todo el camino, no tenía real conciencia de lo que
estaba a punto de suceder, ni a donde realmente se dirigía esta aventura.

Estacionó el auto en un mirador que daba a la costa, era noche de luna
y el reflejo iluminaba el mar con su estela plateada. Besos, caricias y
excitación, era una noche de desenfreno y locura, la pasión desbordaba.
Pero a pesar de todo el ambiente, ella aún no se entregaba por completo.
Él pensó que haber estado tanto tiempo frenando su verdadero don,
lo mantenía adormecido y se esforzó por aumentar esa magia natural.

Esta vez daba resultado, la temperatura aumentaba demasiado, pasión
y deseo estaban en el aire, y cuando él pensaba que todo estaba listo,
ella se alejó de él bajándose del auto. Se ventiló ante su atónita mirada.
Se desvistió sensualmente y corrió desnuda por las dunas hacia el mar.
Entre confundido y enojado, él descendió del vehículo también y la siguió.
Corría tras ella hasta alcanzarla en la arena antes de entrar al agua.

El juego seductor se tornaba demasiado lúdico para él, la mujer le sacó la
camisa y el resto de la ropa, se besaron con más pasión y comenzaron
a copular en la arena. El vaivén de las olas, acompañaba el ritmo de sus
cuerpos iluminados por la luna. Este nuevo escenario lo mantenía alerta y
desconcentrado, sin embargo ella estallaba una y otra vez en éxtasis.
Cuando pensaba que todo acababa, ella volvía a retomar con sus gemidos.

Él se sentía extraño, por un lado estaba disfrutando al máximo sin tener
que refrenarse en nada, pero por otro necesitaba que todo fuera como sus
primeras y fatales experiencias. Llegó a pensar que había encontrado a la
única mujer capaz de resistir cien por ciento su magnetismo explosivo.
Ella acabó nuevamente sobre él y se detuvo un instante, lo besó y se
levantó corriendo y riéndose en dirección al agua, esta vez se metió al mar

Él se levantó y la alcanzó entre el apacible oleaje, tomándola de los
brazos, volvió a unirse a ella. El agua les llegaba un poco más arriba de la
cintura, la adrenalina de ambos se disparaba, prendidos como antorcha.
Esta vez ambos estaban en la misma sintonía, ella comenzaba a gemir
y a excitarse más allá de sus límites. Al fin estaba entregada, extasiada,
perdida en su encantador magnetismo, presa en las manos de su cazador.

Estaban en lo más alto de sus sensaciones y de pronto él sintió un dolor
en su pierna derecha, ella seguía aumentando su excitación. Un nuevo
pinchazo en sus piernas lo hizo mirar a su alrededor y sorprenderse.
De una manera inexplicable, el altísimo nivel de sus feromonas, habían
atraído una gran cantidad de medusas a su entorno. Algunas de ellas lo
habían aguijoneado y las toxinas comenzaban a hacer efecto en él.

Ella continuaba moviéndose hasta estallar, no resistió esta sensación de
eterno éxtasis y moría en sus brazos como muchas otras. El peso de su
cuerpo, junto con el efecto del veneno lo tumbaron en el agua. Con mucha
desesperación intentaba sacarse a la mujer de encima sin lograrlo, las
medusas continuaban atacándolo y lentamente su cuerpo perdía fuerzas.
A la luz de la luna, envenenados de lujuria, fueron arrastrados por las olas.

 

 

Carolina CastroV.
13/07/2008 a las 8:17 PM
Carolina CastroV. dijo :

Hola, soy Carolina Castro, alumna de periodismo de la PUC de Valparaíso. Actualmente me encuentro haciendo un trabajo de investigación sobre el caso Goitía, por lo que agradecería establecer una vía de contacto con usted para discutir algunos puntos y, si es posible, entrevistarla por su papel en el caso.

esperando una pronta respuesta al mail registrado, se despide

Carolina.

Carolina Castro Varela
15/07/2008 a las 3:22 PM
Carolina Castro Varela dijo :

muchas gracias, mi mail es caro.cv@gmail.com

Claudia Poveda
22/06/2008 a las 6:29 PM
dijo :

Ahora desde Iquique, mis mas sinceras felicitaciones, lei tu entrevista a Cristian Cuevas y me sobrecogio el relato humano que lograste construir, redondo, macizo, me encanto la manera de explorar no el tema de la sexualidad, sino mas bien de su soledad, de como aún se sacrifican ciertas cosas como la pareja por otros amores (como la politica, las causas, etc), los seres humanos somos complejos, nuestra naturaleza debería remitirnos a sobrevivir, alimentarnos y procrear, estos mundo de hoy nos ponen en otras disyuntivas.

Estuve hace poco en Colchane, y no dejo de pensar en las miles de vidas, diferentes y a la vez encontrandonse,que confluyen en este mismo Chile.

Saludos grandotes y si llegaras a venir, a tu disposicion (viene la Tirana, siempre la religiosidad popular, la manifestacion de la fe, asi gigante, me ha intrigado y sobrecogido, alli estaré para verlo)

Ignacio Jaramillo
12/06/2008 a las 10:20 PM
dijo :

el link no quedó activado, yo tampoco pude abrirlo

Edición Blogging
12/06/2008 a las 10:07 PM
dijo :

Parece que el link esta not found.

Sal2 soy contratista y se lo que pelea C Cuevas.

Me avisas por el links si puedes.

Gracias de antemano...

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Estas fotos corresponden a la exhibición en el Museo de las Noticias, Newseum, en Washington DC de la historia de censura contra El Libro Negro de la Justicia Chilena. Es el único caso latinoamericano que forma parte de la muestra permanente del museo. Se muestran el libro, la resolución que me dio asilo y el pasaporte de refugiada que emitió la ONU. Estas fotillos me las envió Verónica Franco, quien estuvo allí

 

"Libertad de Expresión: una asignatura pendiente en Chile"

Si cliquean aquí, verán la entrevista que me hicieron en el Diario El Día. Tema: Justicia y libertad de expresión

 

Reportaje Caretas PerúEste reportaje, que interpreta el caso Fujimori a la luz de El Libro Negro de la Justicia Chilena, fue publicado la semana pasada por Caretas, considerada la revista peruana más importante.

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Este es un puente en la carretera #1 hacia Calgary, en Alberta, Canadá. Fue construido después de constatar que la carretera había bloqueado el paso natural de los animales y ocurrían muchos accidentes cuando éstos trataban de cruzar. Una vez terminado el punte, los Alces entendieron que ese paso era para ellos y ahora lo ocupan sin necesidad de que nadie los guíe. 

(Tomado de Gary Comeau en facebbok)

 

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