Estimados y estimadas, quiero compartir con ustedes una buena noticia. El Estado cambió su postura inicial de negativa a cumplir la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y aceptó indemnizar por la violación de mis derechos a la libertad de expresión y a la propiedad. Es un reconocimiento oficial de que la censura, que en algún momento se estimó "legítima", oucrrió y es incompatible con los derechos que la democracia chilena se ha comprometido a garantizar. He aquí el comunicado en que se informa esta decisión:
COMUNICADO DE
PRENSA
El
Consejo de Defensa del Estado de Chile acordó reparar a la periodista Alejandra
Matus Acuña, por la violación a sus derechos a la libertad de expresión y a la
propiedad, cometida por la censura de su obra, El Libro Negro de la Justicia
Chilena.
En su
sesión ordinaria del 9 de septiembre pasado, el CDE aceptó la “proposición de
transacción” presentada por el abogado de la periodista, Adil Brkovic, en el
marco de un juicio civil iniciado por la profesional para conseguir el cumplimiento
de la recomendación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH),
dependiente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en torno a este
caso. El acuerdo fijó el monto indemnizatorio en 30 millones de pesos.
En su
informe final sobre el caso 12.142, la CIDH determinó que el Estado de Chile
violó los derechos humanos de la periodista al aplicar en su contra el artículo
6 b) de la Ley de Seguridad del Estado. “La Comisión Interamericana concluye
que Alejandra Matus Acuña fue víctima de censura por el ‘Libro Negro de la
Justicia Chilena’, y que sus libros fueron incautados por orden judicial y
estuvieron fuera de circulación por más de dos años. Asimismo, la señora Matus
Acuña fue sometida a un proceso judicial que la obligó a salir de su país para
evitar ser privada de su libertad. Finalmente, la Comisión establece que se
privó a la sociedad chilena del derecho al acceso a la información”, sostuvo en
parte de sus conclusiones el informe 90/05.
Y
agregó: “Los hechos establecidos en el presente informe constituyen violaciones
a los artículos 13 y 21 de la Convención Americana, todo ello en violación del
deber de respeto y garantía consagrado en el artículo 1(1) de la Convención
Americana y el deber de adaptar las normas internas a los compromisos asumidos
por el Estado, conforme al artículo 2 de la misma Convención”. Por tales
hechos, la CIDH recomendó: “Reparar adecuadamente a Alejandra Marcela Matus
Acuña por las consecuencias de las violaciones a los derechos de libertad de
expresión y de propiedad”.
Con la
decisión del CDE se pone fin a la demanda que interpuso la profesional en
contra del Estado de Chile, en 1999, y que tuvo entre otras consecuencias que
el Gobierno de Chile derogara los artículos 6 b) y 16 de la Ley de Seguridad
del Estado, por ser atentatorios contra la libertad de expresión e
incompatibles con un régimen democrático de Gobierno.
Alejandra
Matus manifestó su complacencia con la decisión del CDE. “La CIDH estableció
que mis derechos fundamentales fueron severamente dañados por la Justicia Chilena
y ahora, con esta resolución, el Estado chileno finalmente reconoce su falta. Me
alegro por lo que esto significa para el fortalecimiento de la libertad de
expresión en Chile, que también fue robustecida por la derogación de una de las
leyes más nefastas para el ejercicio del periodismo y del derecho a la libertad
de expresión”.
El
Libro Negro de la Justicia Chilena fue publicado el 13 de abril de 1999 y a la
mañana siguiente fue incautado por orden del ministro de fuero Rafael Huerta,
en el marco de un requerimiento interpuesto por el ex Presidente de la Corte
Suprema, Servando Jordan, por Ley de Seguridad del Estado. La periodista
abandonó abruptamente el país y solicitó asilo político en Estados Unidos, que
le fue concedido. En Chile, el magistrado Huerta procesó y detuvo al gerente
general de Editorial Planeta, Bartolo Ortiz, y al editor, Carlos Orellana. La posterior
derogación del artículo 6 b), por iniciativa del Presidente Ricardo Lagos, puso
fin a ese proceso.











Una carta a un pez adosada: poesía nipona





Hola Alejandra, soy periodista y me gustaría comunicarme contigo pero a través de un correo personal. ¿Me darías tu mail con tal de poder hacerlo?
Saludos,
Inbal