En su columna de hoy, Patricio Navia se hace cargo de la crítica por la relación de cercanía entre analistas y políticos, que quedó en evidencia por la divulgación de los emails que intercambió con Sebastián Piñera. Es cierto que periodistas y analistas comparten un método de obtención de información, que es el de la conversación en off the record y la mantención del secreto de la fuente. También que es muy saludable que periodistas, analistas, editores y medios de comunicación transparenten sus preferencias políticas frente a sus lectores. Ya era hora.
Pero hay fronteras que, por respeto a esas audiencias, no deben cruzarse, como el propio Navia admite en su columna de hoy.
http://blog.latercera.com/blog/pnavia/entry/mi_voto_y_la_relación
El plantea que para los analistas, la frontera está en no convertirse en el asesor de sus fuentes. Mi pregunta es: ¿Y esas condiciones, expresadas en un email privado por Navia a Piñera, en tres puntos, sobre lo que su gobierno debiera hacer para granjearse el respeto de, por ejemplo, sí mismo, no es una asesoría?











Una carta a un pez adosada: poesía nipona





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