La Concertación perdió el Gobierno y ha comenzado a oírse cada vez con más fuerza el clamor de viejos profetas, junto al de periodistas preocupados por la falta de libertad de expresión y de otros angustiados por la falta de pega; al de políticos cesantes, activistas egomaníacos y al de gente bien intencionada, que demandan en cada esquina la necesidad de crear un nuevo diario.
Algunos lo hacen a poto pelado. Otros, pidiendo plata en el paseo Ahumada.
No he visto a nadie, sin embargo, preguntarse: ¿Para qué queremos un diario? O más bien ¿Es un diario la panacea que nos traerá a la tierra el paraíso perdido?
No digo que no hace falta diversidad en la industria periodística chilena. Se puede envolver La Moneda con las hojas de los reportes que desde 1990 vienen denunciando la progresiva e imparable concentración de los medios de comunicación y su falta de pluralismo. No estoy completamente segura de que el fenómeno se pudo evitar desde el Gobierno, pero es cierto que quienes pudieron hacer algo -preocuparse al menos de, por ejemplo, qué pasaría el día que perdieran el poder- pusieron esos informes a juntar polvo y se entregaron gustosos a las caricias del oligopolio que ahora los ignora.
En los tiempos que corren y considerando los hábitos de lectura y consumo de información de la mayoría de los chilenos, me pregunto qué impacto real puede tener crear un nuevo diario en papel. Lo más probable es que el costo tendrá que asumirlo algún financista, porque sus posibilidades de supervivencia en el mercado chileno, por razones que podemos debatir, serán casi nulas.
Sí tengo una certeza: Si las platas para crear el esperado nuevo diario vienen de la Concertación, el periodismo será, como siempre, el invitado pobre del festejo y la plata se acabará el día que la coalición gane de nuevo las elecciones. ¿Habrá más libertad de expresión? ¿Se le dará espacio en esas páginas a la crítica, a nuevos líderes? ¿Se promoverá nuevas formas de hacer política? ¿Se le dará poder a los que siempre están debajo de la mesa?
Un nuevo medio será, por cierto, siempre una buena noticia, especialmente cuando hay tanto profesional cesante, pero ¿tendrá un nuevo sentido el periodismo? ¿O el diario prometido será apenas un abrevadero en medio del desierto por el que caminamos?

Soy periodista titulada de la Universidad Catolica en Chile hace 23 años. Acabo de regresar a Chile, tras titularme como Master en Administración Pública en la Harvard Kennedy School. En 2009 fue becaria de la 









Una carta a un pez adosada: poesía nipona



Como por ejemplo el recuerdo de Plan-B... personalmente con mucha tristeza y nostalgia, ya que ese año cuando todo terminó estaba con todas las pilas para hacer mi práctica profesional...
Que curioso, justo ayer visitaba algunos sitios de periodistas decepcionados de la profesión y me encontré con http://salvarunperiodista.wordpress.com/ y pensaba en qué momento nos salvamos nosotros de esta lógica medial que no deja más espacio que para la pauta que llena intereses del medio
Sacándose de la cabeza ese absurdo afán de hacer un diario para tomar una u otra trinchera, el tiempo y la experiencia me han hecho ver que primero debería cambiar la capacidad lectora de este país, por ende, la educación y la base formadora lectora. Si las futuras generaciones son nativos digitales, no sé si el papel será un vehiculo tan exitoso para poder informarse.
Los “estudios” económicos de medios como el tan anunciado D1 dan risa, asumen ingresos por 78 millones mensuales en ventas, o sea, venden 30 mil ejemplares x domingo a $ 650… SEGÚN EL ESTUDIO VAN A VENDER EL 100% CADA DOMINGO!!!! Que serio el estudio…
Alejandrpa Matus, la verdad es que necesito tomar contacto con Ud. porque soy periodista de la U. Diego Portales y actualmente estoy haciendo mi tesis de Derecho en la U. Central que trata de la liibertad de prensa, especificamente en còmo se han pronunciado los magistrados de Corte (Apelaciones y Suprema) sobre la libertad de expresiòn en el REcurso de Protecciòn. Tengo alguna jurisprudencia pero no he podido dar con la sentencia de los REcursos de PRotecciòn que Ud. presentò después que la querella del Sr. Jordan impidiera difundir su obra. Le agradecerìa que me dijera donde esta trabajando y si pudiera conseguirme la sentencia serìa genial. Muy agradecida
Andrea, traté de enviarte un correo privado, pero la dirección de email que dejaste me rebota. Por favor, envíame un mensaje a través del botón que dice "contacto" en la parte superior de este blog. O déjame un correo donde escribirte aquí mismo.
-----------------
Alejandra Matus Periodista y Escritora
Oportuna y aguda, la pregunta de Alejandra me recuerda la impotencia y perplejidad con que asistí a los últimos días del diario La Epoca. Seguro que esta pregunta y sus posibles respuestas van a complicar a los que celebraban las idea de crear un nuevo diario y a los que ya estaban de acuerdo acerca de quienes podrían ser los directores, editores y demás.
No es menor encarar esas respuestas. Especialmente hoy, que a diferencia de los '80s y los '90s, los conflictos de interés, los poderes fácticos y las encuestas, no llaman la atención de nadie. En este Chile cínico y descarado del bicentenario, sería muy bueno tener -antes de jurar inocencia o ignorancia- al menos una vaga idea de las respuestas a esta pregunta.
Hace cosa de un mes me llegaban los rumores acerca de que se crearía un nuevo medio. Unos decían que la iniciativa era impulsada por Marcel Claude, otros lo negaban o preguntaban si era cierto. Yo sólo tenía vaguedades y la suscripción a un par de grupos en facebook. Pero la cosa se fue aclarando. La invitación a un 'Encuentro Ciudadano' (pomposo nombre para 14 personas en la esquina de Huérfanos con Ahumada) hacía pensar que la cosa iba en serio.
Llegue ese día a al lugar señalado y efectivamente estaba ahí el pendón, la mesa y la caja buzón, compartiendo la esquina con Greenpeace y el Ejercito de Salvación. Marcel Claude hablaba con la prensa mientras los curiosos y los románticos nos acercábamos a preguntar de qué se trataba. En menos de cinco minutos ya habíamos firmado, habíamos hecho el aporte correspondiente y nos estaban entregando la chapita que ahora brilla en mi oficina. Dice "Diario D1" en un impecable color celeste que hoy me recuerda tristemente el nuevo Logo de Gobierno.
No quiero meterme en honduras (consejo que lamentablemente nadie le dió a Insulza) respecto a la participación de Marcel Claude, al nombre del nuevo diario o al destino de los aportes. Pero si me quiero hacer cargo del vaticinio de Alejandra. Porque querámoslo o no, así como se ve la cosa, lo más probable es que "el periodismo será, como siempre, el invitado pobre del festejo".
Probablemente los mismos que Alejandra intuye hoy que podrían estar detrás de la creación de un nuevo diario son los que estuvieron detrás del cierre del diario La Época. Me encantaría preguntarles qué sucedía a mediados del '98 que justificaba ese cierre y qué pasa ahora que se sienten llamados a crear un diario nuevo. La Época no cerró como parte de una decisión editorial o como la conclusión de un capítulo de nuestra historia. La muerte de La Época fue más bien como la muerte de Orlando Zapata Tamayo hace un par de semanas. La Época cerró en medio de una dura lucha por sobrevivir... murió de hambre y de olvido.
Los capitales e intereses detrás del diario dejaron de considerar necesario un medio como La Época. Es verdad que había retornado la democracia, pero no estábamos ni cerca de dejar de necesitar un diario independiente. Lo sabíamos los que trabajábamos ahí y que no queríamos irnos a otros medios. Seguimos trabajando por la mitad del sueldo, luego a honorarios y al final sin ninguna esperanza de que nos pagaran. A pesar de todo, desde el gerente hasta el ultimo estudiante en práctica seguían ahí.
Otros sabrán mejor que yo si un diario como ese podía ser rentable o si se puede competir realmente contra los conglomerados de medios que dominan la industria. Yo sólo puedo dar fe que en esa época era dificil hacer periodismo, era complicado tener avisadores, era duro conseguir suscriptores y casi imposible lograr que alguien nos imprimiera el diario. La distribución era un milagro y cada día terminaba sin que supieramos si lo lograríamos de nuevo al día siguiente. Hoy me cuesta imaginar que los que se hinchan con la idea de crear un nuevo diario estén considerando detalles tan pedestres.
Es súper necesario tener medios independientes y profesionales, pero confieso que después de haber visto nacer y morir tantos proyectos, me he vuelto indolente y descreido. Prefiero que Alejandra haga las preguntas difíciles y que tipos como Francisco Martorel u otros se animen a responderlas. Yo ya me canso llegando a la esquina de Huérfanos con Ahumada para hacer mi aporte y recoger mi chapita.
Y tú, estimada Ale, quieres un nuevo diario?
Tráenos buenas ideas de Harvard.
Que te esté yendo bien!
Alejandra, qué problema tiene usted con la Concertación que le impide desarrollar con claridad una postura con ideas ante la idea "presente-futura" de medios escritos? Le agradecería desarrollar su "certeza".
Leyendo tu crónica, me vino a la mente algo que escribí hace un tiempo pero que tal vez, les haga sentido.
http://wp.me/sgaau-clarin
Saludos
Si bien es posible que tengas razón acerca de que "la plata se acabará el día que la coalición gane de nuevo las elecciones", lo q por oposición (no pun intended) hace cuestionarse ello es que ya hay un "diario", claro que no es de papel, en cuyo directorio hay dineros concertacionistas y que no cerró durante el gobierno de la Concertación.
Otra pregunta es si hay espacio en el mercado para que haya otro. Pero entonces podemos preguntarnos acerca de si el mercado importa un comino, pues sabemos que los medios periodísticos tradicionales, electrónicos o de papel, difícilmente son un negocio por si mismos en un mercado tan pequeño.
Creo que estamos enceguecidos con la idea de un nuevo "El Mercurio" o "La Tercera" que nos venga a sacar el manto sobre los ojos que nos dan estos medios, cuando la industria debe reinventarse, probablemente no sustentarse en la venta del papel, sino en innovar en formatos para hacerlo rentable y así los contenidos no responder a la venta de estos, sino a que es el contenido el que vende, no el formato.
Convengo contigo, Alejandra. Creo que la posibilidad de un diario en internet abre muchas posibilidades, sin embargo, no debe ser el reflejo de lo que mostró la T.V. la noche anterior, sino de l anoticia cotidiana, de la denuncia sin querer quedar bien con la autoridad ni con el poderoso, que tienda a develar la Ver-dad!.
Slds,
Christian