Queridos amigos:
Muchas gracias por sus agudos comentarios en torno a la idea de crear un nuevo diario. No tengo respuesta para las dudas que ustedes expresan, ni para las propias. Es probable que nadie las tenga. Pero debatir en serio el tema es un primer paso... ¿hacia dónde? Hacia un lugar distinto de dónde estamos hoy. Nadie piensa en el paraíso, pero creo que a todos nos gustaría sentirnos representados profesional y políticamente en algún medio de comunicación que hoy no existe. Algo parecido a lo que fue La Epoca, que varios de ustedes mencionan. O El País, El viejo Clarín, The New York Times. Cada cual tiene algo en mente. Nos esperanzamos -algunos más que yo- que en este momento político las condiciones permitan el advenimiento de esa idea.
Soy una convencida de que para avanzar tenemos que hacernos cargo de la historia -de la gran historia y de nuestra pequeña historia periodística- y dejar de contarnos mentiras. Creo que Javier (leer en los comentarios a El sueño de un nuevo diario), hace una buena descripción de por qué muchos dudamos de la idea de hacer un diario de oposición.
Como muchos de ustedes, construí mi carrera en medios "alternativos¨. Revista Hoy, Pluma y Pincel, La Epoca, Radio Nuevo Mundo, La Nación (en varios períodos), Plan B (estoy empezando a pensar que soy Jeta, ja,ja). También trabajé en La Tercera y algo conozco de su lógica interna. ¿Era mejor La Tercera que La Epoca, en términos periodísticos? No. ¿Tenía una estrategia comercial más creativa e iluminada? Tampoco.
La verdad de la milanesa es que los diarios están insertos en un sistema económico que favorece la concentración del poder en los más grandes y empuja a la desaparición de los más pequeños. Sucede con las farmacias, los supermercados, las empresas telefónicas... ¿por qué no iba a suceder con los diarios?
Después de 1990, El Mercurio y La Tercera, por razones que ya se han descrito y no voy a darles la lata de repetir, quedaron en condiciones de controlar el mercado de la prensa escrita. El Estado, que podría haber adoptado medidas para corregir esa deficiencia del mercado, optó por no hacerlo. Nos dijeron: compitan, demuestren que pueden y serán bendecidos. Falso. No hablemos de La Epoca. Hablemos del The Clinic. ¿Es una experiencia exitosa, siguiendo las reglas del mercado? Sí. Pero nadie le pone avisos. Porque, dejémonos de cuentos, en Chile poner un aviso no es sólo una consideración pragmática, un análisis de cuántos ejemplares vendes, quién es tu público. La realidad es que avisar en un medio de comunicación es un acto político. Los empresarios ponen los avisos en los medios que les gustan, no en los que llegan mejor a sus clientes. ¿Cambiará eso algún día? Quizás. Pero no hoy día.
Hacer un diario es caro y, en estas condiciones, no es un negocio económico. Algunos piensan que puede ser un negocio político y por eso se entusiasman con la idea de un nuevo diario. Mi pregunta es ¿Por cuánto tiempo están dispuestos a financiar la aventura? ¿Cuál será el objetivo? ¿ampliar las barreras de lo comunicable? ¿Mirarse al espejo y buscar el rumbo perdido? ¿darle sentido y contenido a la democracia? o ¿ganar las próximas elecciones? Si se quiere hacer lo segundo, la inversión tiene un límite temporal y es más fácil de manejar. Se paga poco, se ahorra en pagos previsionales, se le pide a los periodistas, fotógrafos y secretarias que crean en "el proyecto" y que sigan en el bote cuando no alcance para pagar sueldos. Ganadas las elecciones, todo sigue igual.
Si se quiere lo primero, tal vez un diario no sea lo que haya que hacer, porque es muy difícil encontrar alguien que acepte el costo de un proyecto a largo plazo, en que los beneficios que se buscan no son exclusivamente personales, sino colectivos. Yo tampoco tengo respuesta para lo que hay que hacer. Les podría decir que internet es la panacea. Al menos es hacia dónde están mirando los periodistas de todo el mundo, agobiados por una crisis más global y que amenaza con extinguir el formato "diario" en un período más o menos corto. Publicar en internet es mucho más barato que imprimir un diario. Sin embargo, internet también está inserto en un sistema económico que premia a los más grandes y se la pone color de hormiga a los debutantes. ¿Qué podemos hacer entonces? Mi única respuesta es: Intentar. Seguir intentando.

Soy periodista titulada de la Universidad Catolica en Chile hace 23 años. Acabo de regresar a Chile, tras titularme como Master en Administración Pública en la Harvard Kennedy School. En 2009 fue becaria de la 









Una carta a un pez adosada: poesía nipona



en eso estamos...!
Un cordial saludo, y a seguir golpeando!