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<pubDate>Mon, 06 Feb 2012 07:28:45 -0300</pubDate>
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<language>es</language>
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<title>Nuevo reportaje</title>
<link>http://www.alejandramatus.cl/nuevo-reportaje</link>
<pubDate>Mon, 22 Aug 2011 16:14:59 -0300</pubDate>
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<dc:creator>alejandra matus</dc:creator>
<description><![CDATA[<h6 style="text-align: left;" class="uiStreamMessage" data-ft="{"><span style="font-size: 18pt;"><span class="messageBody" data-ft="{"><b>Nuevo
 caso real en que se bas&oacute; &uacute;ltimo episodio de Los Archivos del Cardenal. 
Esta semana <a target="_blank" href="http://bit.ly/qXvWIS">"Las imperdonables"</a> sobre la historia de la Flaca Alejandra,
 Luz Arce y la Chica Carola.</b>&nbsp;</span></span></h6>]]></description>
<wfw:commentRss>http://www.alejandramatus.cl/rss/comments/view/2798479</wfw:commentRss>
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<title>los casos reales tras Los Archivos del cardenal</title>
<link>http://www.alejandramatus.cl/los-casos-reales-tras-los-archivos-del-cardenal</link>
<pubDate>Mon, 01 Aug 2011 17:37:09 -0400</pubDate>
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<dc:creator>alejandra matus</dc:creator>
<description><![CDATA[<p><span style="font-size: 14pt;">Queridos amigos y amigas. Estoy participando en un proyecto UDP-CIPER para revivir los casos reales en los que se bas&oacute; la serie Los Archivos del Cardenal que transmite TVN. Cada lunes contaremos los casos que han servido de inspiraci&oacute;n para la serie. Acabamos se subir la p&aacute;gina con los primeros art&iacute;culos </span><a href="http://www.casosvicaria.udp.cl"><span style="font-size: 14pt;">www.casosvicaria.udp.cl</span></a><span style="font-size: 14pt;"> Espero que les guste y que nos sigan.<br />Un abrazo y saludos para todos: a los que veo siempre, a los que veo poco y a los que a&uacute;n tengo que ver.</span></p>]]></description>
<wfw:commentRss>http://www.alejandramatus.cl/rss/comments/view/2644647</wfw:commentRss>
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<title>Denuncia de organizaciones de DD.HHH.</title>
<link>http://www.alejandramatus.cl/content/view/708558/Denuncia-de-organizaciones-de-DD-HHH.html</link>
<pubDate>Thu, 21 Jan 2010 11:02:21 -0300</pubDate>
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<dc:creator>alejandra matus</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>Me llego esta informacion que comparto con ustedes:</p>
<p align="center"><b>ORGANIZACIONES DE DD.HH DENUNCIAN PROCEDIMIENTO ?AN&Oacute;MALO? EN ELECCI&Oacute;N DE CONSEJEROS PARA</b></p>
<p align="center"><b>INSTITUTO DE DERECHOS HUMANOS</b></p>
<ul>
<li>Un
total de quince instituciones, de las 42 inscritas por el Ministerio
del Interior para integrar el registro de organizaciones vinculadas a
la defensa y promoci&oacute;n de los derechos humanos del Instituto de
Derechos Humanos, se establecieron hace menos de un a&ntilde;o; tienen mismo
domicilio, ciudad y regi&oacute;n, y no se dedican a la promoci&oacute;n, defensa y
protecci&oacute;n de los derechos humanos. </li>
<li>Organizaciones
de DD.HH. enviaron carta a la Presidenta de la Rep&uacute;blica Michelle
Bachelet para cuestionar la debida rigurosidad en la constituci&oacute;n de
dicho catastro. </li>
</ul>
<p><b>Santiago 20 de enero de 2010.</b>
Organizaciones de derechos humanos que se reunieron ayer para elegir
desde la sociedad civil a cuatro consejeros del Instituto de Derechos
Humanos (IDH) recientemente creado, denuncian que el
Ministerio del Interior no actu&oacute; con la debida rigurosidad a la hora de
conformar el catastro de organizaciones vinculadas a la defensa y
promoci&oacute;n de los derechos humanos. Esto, despu&eacute;s de constatar que un
n&uacute;mero importante de instituciones ya registradas por la cartera de
Estado, no cumpl&iacute;a con los requisitos estipulados en la Ley 20.405 que
crea el IDH.</p>
<p>Seg&uacute;n
esta normativa, las organizaciones que trabajan en la defensa y
protecci&oacute;n de los derechos humanos pueden inscribirse ante el
Ministerio del Interior para integrar un registro al alero del
Instituto de Derechos Humanos, y as&iacute; participar en la elecci&oacute;n de
cuatro consejeros representantes de la sociedad civil por un per&iacute;odo de
6 a&ntilde;os. Para ello deben presentar una serie de documentos que acrediten
su personalidad jur&iacute;dica, y un accionar ligado a la promoci&oacute;n y defensa
de los derechos humanos.</p>
<p>Los
representantes de las organizaciones que suscribieron la carta enviada
a la Presidenta Bachelet, y que estuvieron presentes en la reuni&oacute;n de
ayer para la elecci&oacute;n de consejeros, sostienen que al menos quince
organizaciones registran un mismo domicilio y sus mandatos
institucionales no se relacionan con la defensa y protecci&oacute;n de los
derechos humanos, en los t&eacute;rminos que la ley y su respectivo decreto
exige.</p>
<p>Estos
hechos provocaron un desequilibrio al momento de elegir a los
consejeros, no pudiendo llegar a acuerdo respecto de un mecanismo de
elecci&oacute;n que asegurase una amplia y plural representaci&oacute;n. En efecto,
dichas organizaciones impusieron algunos nombres de personas que no
cuentan con la trayectoria personal exigida por la Ley que crea el
Instituto; esto es, consejeros con trayectoria reconocida en el &aacute;mbito
de los derechos humanos.</p>
<p>Fundaci&oacute;n
para la Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (FASIC), Corporaci&oacute;n de
Oportunidad y Acci&oacute;n Solidaria (OPCION), Corporaci&oacute;n de Promoci&oacute;n y
Defensa de los Derechos del Pueblo (CODEPU), Corporaci&oacute;n Humanas, el
Movimiento de Integraci&oacute;n y Liberaci&oacute;n Homosexual (MOVILH), Corporaci&oacute;n
Parque Villa Grimaldi, Centro de Investigaci&oacute;n y Promoci&oacute;n de los Derechos Humanos (CINPRODH), Fundaci&oacute;n
de Protecci&oacute;n a la Infancia Da&ntilde;ada por los Estados de Emergencia
(PIDEE), el Observatorio de Derechos de los Pueblos Ind&iacute;genas,
Corporaci&oacute;n Genera ? Ideas y Acciones Colectivas, Corporaci&oacute;n Inter&eacute;s
P&uacute;blico, Corporaci&oacute;n de Estudios para el Desarrollo de la Mujer
(CEDEM), y Agrupaci&oacute;n de ex Presas y Presos Pol&iacute;ticos - V Regi&oacute;n son
las instituciones que suscribieron la carta donde se denuncia esta anomal&iacute;a, y que solicitaron una reuni&oacute;n urgente con la Mandataria.</p>]]></description>
<wfw:commentRss>http://www.alejandramatus.cl/rss/comments/view/708558</wfw:commentRss>
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<title>Mi primer post</title>
<link>http://www.alejandramatus.cl/content/view/35079/Mi-primer-post.html</link>
<pubDate>Thu, 24 May 2007 12:57:14 -0400</pubDate>
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<dc:creator>alejandra matus</dc:creator>
<description><![CDATA[<p>Bienvenidos. Este es mi segundo primer intento. Bue..., echando a perder se aprende. No s&eacute; muy bien todav&iacute;a qu&eacute; forma tendr&aacute; este blog, pero quer&iacute;a partir compartiendo con ustedes un art&iacute;culo que acado de publicar en Revista Paula. Se llama &quot;Hermanos de sangre&quot; y creo que es una historia que merece ser contada muchas veces.</p><p><a href="http://bligoo.com/media/users/0/32979/files/hermanos%20de%20sangre.pdf">hermanos de sangre.pdf</a></p><p><font color="#993366"><i>(A continuaci&oacute;n, el texto en bruto, para los que no tienen Adobe...)</i></font> </p><font face="Filosofia Regular"><font size="4">Hermanos de sangre</font></font> <p align="justify"><font face="Arial, sans-serif"><font size="2">Por Alejandra Matus  Fotograf&iacute;a: Rodrigo Chodil</font></font> </p> <p align="justify"><font color="#000000"><font face="DIN Medium"><font size="2">En el D&rsquo;Jango, una picada de chicha y chancho en el centro de Santiago, Luis Gonz&aacute;lez, Luis Bast&iacute;as y Pedro Verdejo beben vasos de mitimitis &ndash;mitad pipe&ntilde;o, mitad chicha&ndash; y fuman cigarrillos baratos. Como la mayor&iacute;a de los parroquianos, conversan de la vida, las mujeres, y se r&iacute;en a destajo. Pero Bajo la camisa ocultan heridas de una tragedia: uno de ellos sobrevivi&oacute; al fusilamiento de 14 j&oacute;venes en puente alto en 1973; Los otros dos perdieron a sus hermanos.</font></font></font></p> <p align="justify"><font color="#000000"> </font><br /> </p> <p align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font size="2">A las 7 de la tarde, los puentealtinos Luis Gonz&aacute;lez, Luis Bast&iacute;as y Pedro Verdejo traspasan el umbral del restor&aacute;n D&rsquo;Jango, en la esquina de Tarapac&aacute; con Serrano, saludando a los comensales que se aglomeran en torno a la barra. Suben al segundo piso, donde tres j&oacute;venes meseras atienden a los clientes sentados en torno a sencillas mesas de madera.</font></font></font></p> <p  align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font  size="2">Gonz&aacute;lez, quien viste chaqueta de cuero y jeans con la basta doblada hacia fuera, pide s&aacute;ndwiches de pernil y mitimitis, una mezcla de chicha con pipe&ntilde;o, para &eacute;l y para Bast&iacute;as. Verdejo se inclina por un jote.</font></font></font></p> <p  align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font  size="2">En las otras mesas, oficinistas y obreros de la construcci&oacute;n beben terremotos y comen marraqueta con malaya de vacuno, ri&eacute;ndose bulliciosamente. Los puentealtinos se contagian y, a carcajada limpia, reviven una &eacute;poca en que les parec&iacute;a posible cumplir sus sue&ntilde;os. La edad de la inocencia.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Antes del Golpe de Estado, recuerdan, pod&iacute;an pasarse toda una noche bebiendo, conversando y bailando en la quinta de recreo El Sauce, cualquier d&iacute;a de la semana. Ped&iacute;an jarras de chufl&aacute;i, un popular enjuague de vino, aguardiente y Pap.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">El Sauce ten&iacute;a diez veces el tama&ntilde;o de este local&rdquo;, recuerda Verdejo. &ldquo;All&iacute; llegaron grandes artistas como Carlos V&aacute;squez y la Olga Guillot&rdquo;. &ldquo;&iexcl;Y la Tongolele!&rdquo;, precisa Bast&iacute;as, como si estuviera viendo a la vedette famosa por sus movimientos de cadera y el mech&oacute;n blanco que le ca&iacute;a sobre la frente.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Gonz&aacute;lez, el m&aacute;s joven de los tres, se sabe de memoria el nombre de por lo menos diez quintas de recreo. Bast&iacute;as, un taxista corpulento y en&eacute;rgico, se acuerda de otras tantas boites y burdeles donde aterrizaban trabajadores de las industrias que entonces rodeaban Puente Alto. &ldquo;Hab&iacute;a plata&rdquo;, rememora. &ldquo;A veces, los obreros de la papelera cerraban una quinta de recreo y entre cuatro pagaban el consumo de todos los que estaban dentro&rdquo;.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">En 1973, Gonz&aacute;lez ten&iacute;a 19 a&ntilde;os, hab&iacute;a terminado el servicio militar y jugaba de arquero por el equipo de f&uacute;tbol Estrella Nacional. Sus planes eran terminar cuarto medio y ser capataz o jefe de obras. Sin embargo, en las paredes del D&rsquo;Jango un calendario 2007 con la imagen de la Chica Tres Palos recuerda el fatal paso del tiempo. Mientras da los primeros sorbos a su mitimiti, las sombras del pasado reviven en la mente de Gonz&aacute;lez. Se le borra la sonrisa. A &eacute;l y a sus amigos. &ldquo;Yo podr&iacute;a ser ahora delincuente o un ingeniero. No lo s&eacute;. No tengo c&oacute;mo saberlo. Lo que s&eacute; es que por culpa de lo que me pas&oacute;, ahora no soy nada&rdquo;, dice. Bast&iacute;as y Verdejo lo miran en silencio, incapaces de contradecirlo.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">En 1999, estos tres puentealtinos se querellaron contra Augusto Pinochet y la patrulla de Carabineros que el 12 de octubre de 1973 detuvo a los hermanos de Luis Bast&iacute;as y Pedro Verdejo y a otros 12 j&oacute;venes en la quinta de recreo El Sauce, y los fusil&oacute; en el puente Bulnes, sobre el r&iacute;o Mapocho. Gonz&aacute;lez iba en el lote y recibi&oacute; las mismas descargas que los dem&aacute;s, pero sobrevivi&oacute;. Fue el &uacute;nico.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <br /> </p> <p style="margin-bottom: 0in; line-height: 0.35in" align="justify"><font color="#000000"><font face="Filosofia Regular"><font size="5">Remordimiento</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">A los 54 a&ntilde;os, Gonz&aacute;lez no se ha vuelto a emparejar desde su separaci&oacute;n, ocurrida hace casi 30 a&ntilde;os. Ocasionalmente trabaja en labores livianas, porque arrastra las secuelas de los cuatro balazos que le atravesaron el cuerpo. A veces se emplea como rond&iacute;n, a veces manguerea cemento en alguna construcci&oacute;n, pero la mayor parte del tiempo se queda en la casa de su padre, con quien vive junto a otros adultos y varios ni&ntilde;os. Si el d&iacute;a est&aacute; fr&iacute;o se encierra en su pieza, una mediagua de madera que le dio la Municipalidad y que arm&oacute; en el mismo sitio, aguantando el dolor de huesos.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Aunque ha salido con mujeres, Gonz&aacute;lez no piensa en volver a casarse. &ldquo;No tengo recursos para mantener una familia&rdquo;, explica. Desde hace un par de a&ntilde;os recibe una pensi&oacute;n asistencial de 52 mil pesos que se suma a otra que le otorg&oacute; la comisi&oacute;n Valech como v&iacute;ctima de tortura: re&uacute;ne as&iacute; 160 mil pesos mensuales. &ldquo;Pongo plata para la casa, me compro mis cosas y pago algunos lujitos, como la tele que puse en mi pieza, un  refri que saqu&eacute; en cuotas y la cuenta del TV cable&rdquo;, relata Gonz&aacute;lez, mientras mordisquea el s&aacute;ndwich de pernil en marraqueta.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Bast&iacute;as suele pagar las paradas en el D&rsquo;Jango, despu&eacute;s de hacer a medias los tr&aacute;mites judiciales. A sus 59 a&ntilde;os, Bast&iacute;as est&aacute; separado y vive con su madrina, una anciana de 80 a&ntilde;os. Sin embargo, todos los d&iacute;as almuerza en la casa de su ex mujer junto a sus hijos &ndash;dos hijas propias y dos ni&ntilde;os adoptados&ndash; y tres nietos. Lo que gana conduciendo un viejo taxi Monza &ndash;su joyita&ndash; lo gasta en ellos. De una quinta hija, que tuvo antes del Golpe de Estado, poco sabe hoy.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">La &uacute;ltima vez que estuvieron en el D&rsquo;Jango, recuerda Bast&iacute;as, celebraron la sentencia que dict&oacute; la Corte de Apelaciones de Santiago, condenando al suboficial de Carabineros Rub&eacute;n Barr&iacute;a a 16 a&ntilde;os de presidio por las ejecuciones de los j&oacute;venes puentealtinos, y al Estado a pagar 50 millones de pesos a cada querellante y 75 millones al sobreviviente. Esa vez, Gonz&aacute;lez y Bast&iacute;as se tomaron siete mitimitis cada uno y Bast&iacute;as le cant&oacute; <i>Ese lunar</i> a la mesera colombiana, la misma que esta noche los atiende. &ldquo;Yo s&eacute; que soy muy viejo para ella, pero como es extranjera, en una de &eacute;sas...&rdquo;, bromea y Verdejo y Gonz&aacute;lez se r&iacute;en de buena gana.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Bast&iacute;as se ha convertido de forma natural en uno de los impulsores m&aacute;s dedicado de esta causa judicial. Llama todas las semanas al abogado Alberto Espinoza y, cada vez que se fija un alegato, sale de su casa en su Monza antes de las 6 y media de la ma&ntilde;ana y pasa a recoger a Gonz&aacute;lez para llegar al centro, en Metro, como a las 8 y media de la ma&ntilde;ana. La mayor&iacute;a de las veces los alegatos se suspenden, pero Bast&iacute;as no ceja. Si pueden, pasan al D&rsquo;Jango. A veces ni hablan. Se acompa&ntilde;an. A veces Gonz&aacute;lez se queda y Bast&iacute;as se va a taxear. A trabajar.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Esta noche los puentealtinos opinan sobre el avance en el caso. &ldquo;La pena es baja. Al paco Barr&iacute;a le dieron poco m&aacute;s de un a&ntilde;o por cada muerto&rdquo;, comenta Bast&iacute;as. Sus amigos lo escuchan atentamente, fumando cigarrillos Derby. &ldquo;A m&iacute; me da cierto alivio. Desde que asesinaron a mi hermano he estado buscando justicia y ahora llega, aunque sea poca&rdquo;.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">En 1973, con s&oacute;lo octavo b&aacute;sico rendido, Bast&iacute;as era chofer de micros y acababa de conseguir un buen trabajo como chofer en la minera La Disputada de Las Condes. Era el mayor de diez hermanos y se sent&iacute;a responsable de su bienestar, porque su padre hab&iacute;a muerto en 1969 y su madre estaba enferma. El 12 de octubre Bast&iacute;as quer&iacute;a celebrar que hab&iacute;a cumplido 24 a&ntilde;os el d&iacute;a anterior y en su casa encontr&oacute; a su hermano Jaime, de 16. Lo invit&oacute; a El Sauce.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">En ese tiempo la onda era lucir la ropa. Yo sal&iacute;a ba&ntilde;ado y olorosito, con mi pantal&oacute;n pata de elefante con la raya del planchado bien marcada. Estaba de moda ponerle herraduras met&aacute;licas a las botas para que sonaran al caminar. Como hab&iacute;a toque de queda el prop&oacute;sito era impresionar r&aacute;pido a alguna ni&ntilde;a, porque las fiestas terminaban a las ocho de la tarde&rdquo;, recuerda Bast&iacute;as.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Reci&eacute;n hab&iacute;a pedido una Bilz para su hermano cuando lleg&oacute; la patrulla de Carabineros que los detuvo y se los llev&oacute; a la Comisar&iacute;a de Puente Alto por no portar carn&eacute; de identidad. A ellos y a otros 20 j&oacute;venes. Poco m&aacute;s tarde, los polic&iacute;as les informaron que los trasladar&iacute;an al Estadio Nacional. Un suboficial que lo conoc&iacute;a lo puso ante una encrucijada: &ldquo;Arriba o abajo&rdquo;, le pregunt&oacute; a Bast&iacute;as en el momento en que los detenidos eran obligados a amontonarse unos sobre otros en un jeep Land Rover. Sin tiempo para pensar, el flamante chofer de La Disputada tuvo que decidir si se iba con su hermano chico en el jeep o si se iba a la casa.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Pens&eacute; que en libertad podr&iacute;a ayudarlo mejor, &iquest;me entienden? Hasta ese d&iacute;a, yo nunca hab&iacute;a escuchado que los Carabineros mataran gente. A nadie se le pasaba eso por la cabeza. &iexcl;C&oacute;mo cresta iba a imaginarme eso!&rdquo;, explica todav&iacute;a prisionero de la culpa. Le pesa su ingenuidad.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">&iexcl;C&oacute;mo quisiera que me hubieran llevado a m&iacute; y no a &eacute;l! Si hubiera sabido que lo fusilar&iacute;an, me habr&iacute;a ido con mi hermano para cuidarlo&rdquo;, afirma Bast&iacute;as, y no sigue comiendo.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Gonz&aacute;lez intenta liberar a Bast&iacute;as del peso de la conciencia: &ldquo;Luis, yo considero m&aacute;s que un amigo, un hermano&rdquo;.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <br /> </p> <p style="margin-bottom: 0in; line-height: 0.35in" align="justify"><font color="#000000"><font face="Filosofia Regular"><font size="5">Confesi&oacute;n</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Hasta octubre de 1973, Gonz&aacute;lez conoc&iacute;a a Bast&iacute;as de vista. Pero cuando el sobreviviente estaba en el Instituto Traumatol&oacute;gico recuper&aacute;ndose de las heridas a bala que recibi&oacute; en la espalda, piernas y brazo, Bast&iacute;as apareci&oacute; en su habitaci&oacute;n. Quer&iacute;a saber qu&eacute; le hab&iacute;a ocurrido a su hermano Jaime.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">La primera vez que hablaron Gonz&aacute;lez s&oacute;lo le cont&oacute; lo esencial: que los Carabineros se los llevaron a una comisar&iacute;a, desde donde los sacaron de noche para fusilarlos. Que los 14 que salieron de Puente Alto, entre ellos una ni&ntilde;a de 14 a&ntilde;os embarazada y a quien s&oacute;lo conoc&iacute;an como la Motita, cayeron acribillados al lecho del r&iacute;o, donde los polic&iacute;as remataban a los que se mov&iacute;an o se quejaban. Que &eacute;l sobrevivi&oacute; porque se qued&oacute; inm&oacute;vil y que los polic&iacute;as les pusieron a todos una etiqueta en la espalda que dec&iacute;a Carabineros de Chile.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Al relatar por en&eacute;sima vez estos hechos, Gonz&aacute;lez se pasa la mano por la espalda, y en el gesto dibuja sin darse cuenta el forado del tama&ntilde;o de un pu&ntilde;o que le qued&oacute; donde antes hab&iacute;a hueso, bajo el hombro derecho.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Cuando los parroquianos del D&rsquo;Jango, casi exclusivamente hombres, empiezan a marcharse a sus casas, el sobreviviente recuerda que por a&ntilde;os se ocult&oacute; en la casa de un t&iacute;o, en Melipilla, usando el nombre de uno de sus hermanos, Juan.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Mi vida se volvi&oacute; un infierno. Estaba convencido de que los carabineros volver&iacute;an por m&iacute;, a reparar su error&rdquo;, afirma. S&oacute;lo trabajaba en lugares donde no le ped&iacute;an documento de identidad y si ve&iacute;a un auto extra&ntilde;o, se largaba sin dar explicaciones. A sus padres los visitaba a hurtadillas, de noche. En ese oscuro tiempo se cas&oacute; y tuvo dos hijos, pero su matrimonio se hundi&oacute; en medio de las apreturas econ&oacute;micas.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Paralelamente, Bast&iacute;as rot&oacute; de trabajo en trabajo. &ldquo;Me acusaban de comunista y me echaban&rdquo;, relata. La familia Verdejo se refugi&oacute; en Llanquihue.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Las v&iacute;ctimas, si bien casi todas eran j&oacute;venes allendistas, no militaban en partidos pol&iacute;ticos, salvo uno o dos. Bast&iacute;as y Gonz&aacute;lez se atrevieron a llevar el caso a la Vicar&iacute;a de la Solidaridad reci&eacute;n a mediados de los a&ntilde;os  80, vali&eacute;ndose de sus propios recursos y apoy&aacute;ndose mutuamente para vencer el miedo. Sin embargo, la justicia no los tom&oacute; en cuenta. Ni siquiera la Comisi&oacute;n Rettig, que conoci&oacute; los antecedentes una vez recuperada la democracia, calific&oacute; las muertes como resultado de la violencia pol&iacute;tica.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">S&oacute;lo en 1999, tras el arresto de Pinochet en Londres, la justicia dio curso a la querella criminal que presentaron Bast&iacute;as, Gonz&aacute;lez, Verdejo y los familiares de otros cuatro ejecutados. De tanto venir a Santiago y perder d&iacute;as enteros en tr&aacute;mites judiciales, Bast&iacute;as y Gonz&aacute;lez comenzaron a estrechar lazos. Reci&eacute;n el a&ntilde;o pasado el sobreviviente se atrevi&oacute; a confesarle a Bast&iacute;as un secreto:</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Por a&ntilde;os me lo guard&eacute;, no s&eacute; por qu&eacute;. Un d&iacute;a, sin siquiera planearlo, se lo dije: &ldquo;Yo estoy vivo gracias a tu hermano. Cuando dieron la orden de disparar, Jaime me abraz&oacute; y me protegi&oacute;. &Eacute;l recibi&oacute; el impacto de las r&aacute;fagas. Su cuerpo inerte me cay&oacute; encima y su sangre se mezcl&oacute; con la m&iacute;a. Los pacos creyeron que yo tambi&eacute;n estaba muerto&rdquo;, relata como si confesara por primera vez, con las manos temblorosas y los ojos h&uacute;medos.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Verdejo y Bast&iacute;as lo escuchan conmovidos, sin decir palabra. Ya no queda nadie en el segundo piso del D&rsquo;Jango. S&oacute;lo las meseras que, sentadas un poco m&aacute;s all&aacute;, esperan pacientemente que los puentealtinos pidan la cuenta.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">A m&iacute; me da mucho gusto y alegr&iacute;a que mi hermano haya salvado la vida de Luis, porque gracias a que &eacute;l sobrevivi&oacute; se identific&oacute; a uno de los asesinos y ahora est&aacute; condenado&rdquo;, interviene Bast&iacute;as, rompiendo el largo silencio. &ldquo;Ahora que el camino est&aacute; despejado, creo que otros familiares se van a atrever a presentar querellas por los que faltan&rdquo;, agrega.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Verdejo, un hombre corpulento, manso y de pocas palabras, reflexiona: &ldquo;Es rid&iacute;culo que nos quieran hacer creer que una sola persona detuvo a los cabros y los fusil&oacute;. Alg&uacute;n d&iacute;a tendr&aacute;n que pagar los dem&aacute;s&rdquo;.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Gonz&aacute;lez se queda pensando en su milagrosa escapada. &ldquo;Si lo veo desde un punto de vista cat&oacute;lico, yo creo que Dios me dej&oacute; vivir para que se haga justicia&rdquo;.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <br /> </p> <p style="margin-bottom: 0in; line-height: 0.35in" align="justify"><font color="#000000"><font face="Filosofia Regular"><font size="5">Absoluci&oacute;n</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Pasadas las nueve de la noche, las meseras del D&rsquo;Jango ponen las sillas patas arriba sobre las mesas, para notificar a los comensales de que es hora de cerrar.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Indiferentes a las indirectas, en medio de una nueva ronda de mitimitis los puentealtinos divagan sobre las posibles causas de las ejecuciones.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000">&ldquo;<font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Algunos dicen que Luis Verdejo le com&iacute;a la color al  paco Barr&iacute;a. Otros, dicen que habr&iacute;a tenido un romance con la Motita y que estaba celoso porque ella andaba pololeando con otro tipo. Pero nada de eso nos consta&rdquo;, expone Bast&iacute;as.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Pedro Verdejo recuerda haber escuchado la tesis de la venganza contra su hermano. &ldquo;Alguien me dijo que en una de sus salidas nocturnas hab&iacute;a discutido con ese carabinero. &Eacute;l era bien bohemio y ten&iacute;a mucho arrastre&rdquo;, relata Verdejo. &ldquo;Le dec&iacute;an el Marqu&eacute;s, porque le gustaba vestirse bien. &iexcl;Era feriante y hasta el zapallo lo cortaba de terno!&rdquo;.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Verdejo se ensombrece. &ldquo;&Eacute;l era mi &iacute;dolo. Era mucho m&aacute;s maduro que yo. Ten&iacute;a dos puestos en la feria,  me pagaba los estudios y me compraba ropa. Con su muerte, la universidad se fue a las pailas. Me qued&eacute; solo. Todav&iacute;a lo echo de menos&rdquo;, dice, con pudor por las l&aacute;grimas que se le asoman.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">Gonz&aacute;lez, que se pas&oacute; todos esos a&ntilde;os escondido y que todav&iacute;a tiembla al ver a un carabinero, no entiende por qu&eacute; el Consejo de Defensa del Estado ha pedido a la Corte Suprema que rebaje las indemnizaciones. &ldquo;Nosotros no andamos detr&aacute;s de la plata, pero cuesta entender que a la familia de Orlando Letelier le hayan dado dos millones de d&oacute;lares y que, en nuestro caso, el fisco considere que 50 millones es mucho. &iquest;Acaso no somos seres humanos tambi&eacute;n? &iquest;No valemos lo mismo?&rdquo;, reclama.</font></font></font></p> <p style="text-indent: 0.12in; margin-bottom: 0in; line-height: 0.17in" align="justify"> <font color="#000000"><font face="Filosofia"><font style="font-size: 10pt" size="2">En la desvencijada radiocassette que ameniza el ambiente suena una vieja canci&oacute;n de Julio Iglesias. Gonz&aacute;lez afirma que todos sus sue&ntilde;os murieron el d&iacute;a que lo balearon en el puente Bulnes y confiesa que, para colmo de males, en sus a&ntilde;os de mayor desesperaci&oacute;n se vio envuelto en una ri&ntilde;a callejera que lo dej&oacute; al borde de ir a la c&aacute;rcel. Bast&iacute;as, atento a sus palabras, le cambia bruscamente la conversaci&oacute;n. Se siente en el deber de protegerlo. Luis es su amigo. &ldquo;Est&aacute; linda la colombiana, &iquest;cierto?&rdquo;, interrumpe, al tiempo que le hace un gesto a la camarera para que traiga la cuenta. Gonz&aacute;lez no puede evitarlo y responde a la provocaci&oacute;n, sonriendo. &ldquo;Yo todav&iacute;a tiro pinta pa &acute;pinchar&rdquo;, dice.</font></font></font></p>]]></description>
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