Más allá de las posturas políticas de Patricio Navia, respecto de las cuales ya se ha dicho bastante, como lectora de sus columnas hay un aspecto en su comportamiento que me molesta. En nuestro mini-universo, Navia juega un rol. El es el analista. El académico formado en universidades extranjeras. El, que entiende y sabe más que uno, juzga los acontecimientos y emite un veredicto. Es el gurú. Su palabra se publica y se lee en el supuesto de que guarda una distancia prudente de sus objetos de análisis.
No estoy hablando de “objetividad” a la gringa. Si no de un
(Leer más)



Una carta a un pez adosada: poesía nipona





Comentarios recientes
hace 17 horas 43 mins
hace 1 día
hace 5 días
hace 6 días
hace 6 días
hace 6 días
hace una semana
hace una semana
hace una semana
hace una semana